El Entorno.
Para los más peques.

Para los más peques: Magia, aventuras y mucho espacio para jugar
Viajar en familia es una experiencia maravillosa, pero sabemos que la regla de oro del turismo rural es clara: para que los adultos puedan descansar de verdad, los niños tienen que divertirse y gastar energía. Afortunadamente, el entorno de Valoria la Buena es un escenario de cuento repleto de planes geniales a menos de media hora en coche.
Aquí tienes algunas ideas infalibles para que los peques se lo pasen en grande:
-
El Castillo Encantado de Trigueros del Valle (a 15 min): ¡Una visita obligatoria! Imagina un auténtico castillo de piedra del siglo XV, pero que en su interior ha sido tomado por dragones, duendes, pasadizos secretos, laboratorios mágicos y criaturas fantásticas. Es una exposición inmersiva permanente que deja a los niños fascinados (y a los adultos también).
-
El Valle de los 6 Sentidos (a 30 min): Ubicado en la localidad de Renedo de Esgueva, es uno de los parques de aventuras al aire libre más grandes y completos de Europa. Cuenta con más de 60 juegos diferentes divididos por zonas: puentes de cuerdas, tirolinas, juegos de agua, laberintos y enormes estructuras de madera para trepar. Una mañana aquí es sinónimo de diversión asegurada.
-
Pequeños exploradores en la naturaleza: Los caminos de sirga del Canal de Castilla o las orillas del río Pisuerga son totalmente llanos y sin tráfico, ideales para que los niños corran libres o hagan sus primeras rutas seguras en bicicleta. Además, ver cómo se llenan las antiguas esclusas de agua o montar en un barquito turístico les suele encantar.
-
El oasis del Campo Grande (a 30 min): Si hacéis una excursión a Valladolid capital, el parque del Campo Grande es el paraíso infantil en medio de la ciudad. Podrán dar de comer a las ardillas, ver decenas de pavos reales caminando sueltos a su lado y montar en las clásicas barquitas de su estanque. Muy cerca está el Museo de la Ciencia, súper interactivo y con un planetario que siempre triunfa.
El consejo de la casa: Después de una mañana llena de castillos, dragones o paseos, el mejor plan es volver a casa. Dejad que los niños sigan jugando seguros en nuestro jardín cerrado o que se den un buen chapuzón en la piscina calefactada, mientras vosotros preparáis la cena tranquilamente en la barbacoa o descansáis bajo el porche. ¡Ese es el verdadero lujo de El Gallinero!